viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz año!


Buf, ¡qué ganas de acabarlo ya!

martes, 28 de diciembre de 2010

¡Feliz día de los Inocentes!

Jajaja, qué risas me he echado leyendo el periódico, ¡qué cachondos con lo del día de los Inocentes! La broma es muy buena: Dicen que los de las obras del tranvía se han cargado un cacho de tunel subterráneo de Goya y que hay que levantar lo que se acaba de terminar y rehacerlo todo otra vez... ¡me parto! ¿os imaginais qué cagada si esto fuera verdad? Y la foto curradísima:

Clarísimo Photoshop, ¿cómo sino se concibe que haya tres currando y tres mirando?

Pues eso, qué risas. ¡No me imaginaba yo que estuvieran tan bromistas en un gran medio de comunicación!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Reserved parking

A ver, señores contenedores de basura: Entiendo que hayan sido ustedes víctimas del vandalismo incendiario que azota últimamente la ciudad. Entiendo que después de algunos ataques la salud física no es la misma que la del primer día. Entiendo también que los continuos mangazos de los coches aparcando al final pasan factura en la integridad de uno pero, oigan, no, no pueden ustedes quedarse ahí.

Vaya, estos disminuídos físicos cada día gastan peor buga... ¡o espera! ¿eso no son...?

La vida es cuestión de prioridades, y algunos se esfuerzan día sí y día también en recordarnos cuales son las suyas. Ya que estamos, aprovecho para dar espontanea y aleatoriamente un saludo a los del ayuntamiento, ¡que paseis un feliz solsticio de invierno, figuras!

martes, 21 de diciembre de 2010

Best Engineering

El otro día me comentaron que realmente muchas de las aberraciones de la ciudad no eran sólo por obra directa de un supervillano, sino que ayudaban bastante las competencias erróneas. Parece ser que desde hace unos pocos años los proyectos urbanos, en lugar de ser creados y supervisados por un ingeniero, lo hace un arquitecto. Y preferiblemente gafapasta e inexperto. Eso explica que cada obra nueva que se hace, además de quedar patente la total incapacidad del arquitecto por hacer algo mínimamente útil, se priorice estética sobre seguridad y funcionalidad. Como la plaza Eduardo Ibarra o el famoso balcón de San Lázaro, entre tantísimos otros que ya hemos comentado aquí.

Cuidado: aunque se ven a la legua, en un momento de distracción puedes ser víctima de las ocurrencias de alguno...

Pero desde luego ninguno como el trazado el tranvía. Ya va terminando poco a poco la obra y se van confirmando nuestras sospechas: es peor que lo peor que pudieramos imaginar. Una obra única, sin duda. Ya sin meterme en los agujericos que hacen en túneles ajenos, vamos a ver qué magníficas características nos trae la reurbanización ciudadana a al llegada del tren chuchú. Empiezo por una de las más geniales, casi al final de la línea, en Valdespartera:

En rojo por donde va el tranvía, los círculos son los semáforos en rojo y la trayectoria verde es la de un suicida que pretende girar a la izquierda

Como vemos en el croquis explicativo, se ha logrado una gran proeza. El que lleva la trayectoria verde se topa con el semáforo en rojo mientras pasa gente, ¿adivinais por un momento donde se queda? ¡Si! ¡En medio de la vía! Para que veais que no me invento nada:

Se ve un poco mal, si ampliais podreis ver las vías y el semáforo asesino

La variante es que estés cruzando (andando), tengas a uno parado en el semáforo sobre las vías mientras viene el trenecito y prefiera atropellarte a ti antes que morir aplastado... así que ¡cuidadín!

Pero no es la única forma trágica de morir gracias al diseño deficiente. Fijaos qué pasa si, también por el lado de Valdespartera, se os ocurre cruzar la calle y os quedais a mitad porque viene un tranvía follado:

La plataforma donde reza "mire tranvía" es sin duda un sitio segurísimo. He visto felpudos más grandes.

¿No era más fácil poner las dos vías por el centro? En fín, como venga el tranvía tienes esa ridícula isleta para intentar sobrevivir mientras pasa el tren por tus narices y los camiones y autobuses por tu espalda... y ojo con no caerte sobre los bordillos.

Según Iñaki Alday, el ilustre arqutiecto, no son ningún peligro

Los bordillos, de granito macizo (barato barato!), son otra de las genialidades. Muchos de ellos, acabados en una afilada cuña, están diseñados específicamente para que en esos estrechos carriles te jodas los neumáticos cuando te arrolle el autobús que no cabe, y aunque son sobradamente eficientes en eso (se cifra que revienta un par de ruedas por semana) parecen además muy prácticos para despedazar miembros de bicicleteros, peatones o motoristas que se caigan.

Y hablando de bordillos, la genialidad no acaba en las afiladas cuchillas: también es muy importante no hacer los pasos de bici rebajados.

Es perfecto, en cuanto haya una bici para cruzar el resto tiene que parar (o chocarse, que es lo más probable) porque no se puede subir a la acera para esperar al semáforo. Genial.


¿Cómo pretenden que las bicis esperen? ¿Jodiendo la bici subiendola al bordillo o en medio de la calzada?

Pero no es lo más seguro del magnífico carril bici. Lo mejor de todo es que mide cuatro palmos y está lleno de tapas de alcantarilla, desniveles en el asfalto y demás. Al ser tan pequeño, la caída te permite o bien morir aplastado por el autobús que viene por tu izquierda o bien con la cabeza reventada con el afilado bordillo de granito de tu derecha.

El colmo de la seguridad bicicletera

Algún iluminado dirá que los autobuses los quitarán (cierto es, dejando varios barrios con un servicio muchísimo peor que el que hay ahora) pero, ¿han pensado que es una de las rutas de buses escolares más transitadas? ¿o que es una salida principal de la ciudad y que van camiones?

Más emocionante es todavía cuando nos damos cuenta de que toda la línea está plagada de curvas tipo chicane. Al tener que hacer las aceras del tamaño de África, los carriles son tan pequeños que los vehiculos grandes no caben en las chicanes y son incapaces de hacerlas sin comerse carril bici, carril contrario, idículos andenes (por pequeños) donde se supone que la gente va a tener que agolparse en horas punta esperando al tranvía jugándose la vida, o lo que quiera que haya, hay muchas chicanes para elegir.


Por ejemplo

Algún día haré un vídeo en coche, hay que dar volante considerablemente para no salirse del carril

Y eso que todavía falta por ver qué tal se comporta el tren chuchú... en otras ciudades con "este novedoso sistema" ya han tenido fallos con los sensores de los semáforos y ha habido hostias como panes... pero como el tranvía nunca tiene la culpa...

Como veis, pinta muy bien la cosa. ¡Ah, cómo se van callando esos seguidores del tranvía! Igual que se callaron cuando vieron que la Expo era una caca enorme :)

Bueno, mirando el lado positivo, ¿no es más emocionante vivir con el peligro? ¡Llegar a casa cada día y sentirse como un nija por haber sorteado a la muerte un día más!